La razón de ser de PRODENSA, desde hace mas de 30 años, es un deseo por parte del sector Industrial de hacer presencia activa y liderar procesos que ayuden a un mejor desarrollo de la comunidad y de la región. En un mundo cada vez mas competitivo, no solo las empresas tienen que ser competitivas sino la región en la cual ellas están asentadas, luego el adecuado desarrollo de la región es fundamental para su crecimiento y consolidación.

Pareciera que el camino  de la integración es obvio, pero en la práctica implica todo un desafío, es por esto y para entender más esta interacción entre dos actores importantes como son la academia y la industria, que entrevistamos al profesor de la Universidad Militar Nueva Granada, Fernando Cantor, quien nos contó desde su experiencia la importancia y los principales aspectos relacionados con esta interacción.

¿Qué rol juegan la academia y la industria en el desarrollo de las regiones?

En otras latitudes mundiales, es ampliamente conocido el papel de la academia en desarrollo en general, cuando se resuelve la siguiente pregunta planteada por el Dr. Carver Mead, investigador del Instituto de Tecnología de California (CALTECH-por sus siglas en inglés): “¿Cuál es la fórmula para traducir los resultados científicos en desarrollo económico? La respuesta es: generar resultados de investigación pertinentes, que resuelvan necesidades de la sociedad y de las empresas. Pero para que ello se logre, es necesario gestiona una fuerte interacción entre Industria y Academia, que permita identificar retos y oportunidades para ambos sectores.

En el marco de un mundo cada vez más competitivo y más globalizado, es imperdonable un divorcio entre Industria y Academia. Por tanto, es necesario romper paradigmas y obstáculos mentales en ambos sectores con el fin de disminuir la desconfianza y de aumentar la credibilidad, con el fin de buscar cada vez más proyectos integradores entre Industria y Academia, y no me refiero a esto entre una sola empresa con una sola Universidad, sino ojalá a varias empresas con problemas comunes y varias universidades con integración de capacidades. De esa manera, se resolverían problemas complejos con soluciones integrales. Más imperdonable aún, cuando existen varios casos de éxito que demuestran que se pueden alcanzar desarrollos económicos e incremento de competitividades, cuando se logra la fuerte interacción entre Industria y Academia, como alianza estratégica.

Según Mead, En Estados Unidos se sufría hace mucho tiempo de un fuerte divorcio entre Industria y Académica. En el fondo estaba la vieja idea que, las empresas no tienen que ver con investigación pura porque como su objetivo es ganar dinero, no merecen la dedicación de los auténticos investigadores. Por su lado, los investigadores argumentaban que “sus intereses científicos” no deben estar plegados a los intereses económicos de las empresas. Ambos muy equivocados.

Para la Academia es muy peligroso no tener contacto con el mundo comercial real, porque puede correr el riesgo de perder oportunidades para hacer investigación. Por su lado, la Industria debe tener claro que invertir en proyectos de investigación que se adelantan en la Academia es necesaria para la solución de sus dificultades, cuando estas requieren del desarrollo de proyectos de investigación.

Si es tan efectiva dicha alianza estratégica entre Industria y Academia, ¿Por qué no se percibe como poco evidente? 

Como mencioné anteriormente, en otras latitudes ese divorcio ya no se da, o si ocurre, se da en menor proporción a lo que sucede aquí en Colombia. En muchas regiones de Europa hay muy buenos ejemplos de dicha alianza estratégica, en Estados Unidos, e inclusive en Asia. En Colombia debemos resolver un tema muy grande, que en mi opinión, es el principal obstáculo para que se presente una fuerte interacción entre Industria y Academia. Se debe resolver un tema de desconfianza entre representantes de ambos sectores. Dicha desconfianza está más resuelta en la región de Antioquia, cuando a mediados de 1990, se crea el Comité Universidad-Empresa-Estado de la Universidad de Antioquia, y en 2001 se lleva el primer encuentro Universidad-Empresa-Estado, con el lema: “Alianza estratégica para el desarrollo”. Derivado de esas primeras experiencias en el país, se han venido alcanzando en mayor o menor medida entre las diferentes regiones de Colombia, logros importantes. Sin embargo, con relación a los casos extranjeros, como país aún estamos lejos de tener una cultura de desarrollo económico, debido a la desconfianza.

En segunda medida, y también tiene que ver con un tema cultural, es el de superar desde la Academia, el dilema de cómo convertir resultados de investigación en factor de desarrollo social, en factor de bienestar y en factor de mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad. En superar, la no fructífera discusión entre si es más importante la investigación aplicada que la investigación básica, y viceversa, e inclusive en poner en tela de juicio si la investigación aplicada es o no científica. La investigación, sea básica o aplicada, si es investigación, es importante por sí misma. Por tanto, esta no debería ser una razón de controversia, y mucho menos de discusión de su definitiva y reconocida pertinencia.

Por otro lado, considero que es obligatorio reconocer de ambas partes, que el desarrollo se logra no solo con la importación o implementación de nuevas tecnologías, sino con la posibilidad de permitirse abordar la solución de problemas desde la investigación básica reconociendo que es el abordaje apropiado, aunque demande mayor inversión en tiempo y dinero.

Por último, considero que otro gran problema en nuestra sociedad es el pretender que una sola persona, por muy buena que ella sea, o una sola universidad, por muy prestigiosa que sea, es capaz de resolver de manera integral a los problemas complejos de empresas, sociedades o regiones. Esa cultura del trabajo individual, del sobresalir sin contarle a nadie porque el triunfo mío se diluye, impide que se generen verdaderas redes de cooperación, que permitan la suma de esfuerzos y capacidades, para que se puedan plantear soluciones integrales a problemas complejos.

 Son paradigmas que en la medida que persistan en el imaginario de representantes de ambos sectores: Industria y Academia, hacen ruido y disminuyen las posibilidades reales de integración y de trabajo en equipo, para atender intereses superiores a los mismos intereses personales o institucionales.

Y entonces ¿Cómo se resuelve esta situación para lograr fuertes interacciones entre Academia e Industria, para el desarrollo de región en Sabana Centro y el de las empresas allí instaladas?

En mi opinión, ya se vienen dando los primeros pasos, porque nos estamos dando cuenta de la necesidad de integrarnos y de trabajar en conjunto por intereses colectivos. El cambio se viene dando promovido por la Cámara de Comercio de Bogotá, específicamente por la acción del Dr. Mauricio Molina quien ha liderado la integración de los diferentes actores de la Sabana, en un objetivo común denominado: Sabana Centro Región de Innovación, más comúnmente conocido como proyecto RINN.

La RINN es un proyecto que agrupa a las alcaldías de Zipaquirá, Chía, Cajicá, Cogua, Cota, Gachancipá, Nemocón, Sopó, Tabio, Tenjo y Tocancipá. Además, integra a la Gobernación de Cundinamarca, las universidades que se ubican en la provincia, colegios y empresarios, con el fin de impulsar el mejoramiento de procesos y la competitividad de la zona, a partir de la innovación.

Derivado de dicho proceso de integración se vienen dando algunos esfuerzos de integración, que se han podido adelantar gracias a que se han empezado a superar los paradigmas anteriormente expuestos. Como ejemplo de uno de esos esfuerzos de integración puedo mencionar la integración entre Prodensa y la Universidad Militar Nueva Granada, con el respaldo del Instituto para la Manufactura (IfM por sus siglas en inglés) de la Universidad de Cambridge de Inglaterra, para adelantar el proyecto titulado: “Roadmap for industry-academy collaboration between Universidad Militar Nueva Granada and Prodensa in industrial wastewater treatment”. Como este existen más casos de integración entre otras Universidades de la región con actores de la misma.

¿Cuáles son las recomendaciones para que se sigan dando más casos de interacción entre Industria y Academia en la región Sabana Centro? 

Debemos seguir fortaleciendo lazos de confianza que promuevan la integración entre actores, a partir de unos primeros casos de éxito. No solo entre Industria y Academia, sino entre empresas, y entre universidades, de tal forma que se establezca una verdadera región de innovación que adquiera una dinámica de solución integral de problemas complejos. Pero para que la confianza siga aumentando, por el lado de la Academia se deben seguir haciendo los esfuerzos para incrementar capacidades en Ciencia, Tecnología e Innovación, que logren atender las necesidades de desarrollo que demandana la sociedad y la industria. De lo contrario, la desconfianza se mantiene por causa de ausencia de dichas capacidades.

Y considero que mi recomendación más importante está dirigida hacia los casos que resultan en no logro o “fracaso”, posterior a los primeros esfuerzos de integración. No debemos permitir que siga arraigada la cultura del fracaso como una cultura del castigo, que lleva al no querer repetir esos primeros intentos de integración, o por lo menos si se repite, de castigo no se hará con los mismos actores. En Irlanda, por ejemplo, cuando se concluye que algún intento de desarrollo conjunto o de integración entre Industria y Academia no son exitosos, se reconocen como experiencia previa de algo bueno porque deja dos mensajes, cualquiera de ellos importantes: que ese no era el camino y se descubrió a tiempo, lo cual permite buscar nuevos caminos, o 2) se descubrió que ese planteamiento no era el más apropiado y existe una forma mejor de llegar a algo más importante. En ambos casos, se retoma el proceso con los mismos actores y se fortalece su proceso de confianza e interacción.