Foto: dronestagram

Cada vez son más las empresas que se inclinan por el camino de la sostenibilidad, reconociendo así la importancia del desarrollo y crecimiento económico de la compañía de una manera socialmente responsable con sus comunidades y minimizando sus impactos en el medioambiente.

Son cientos de organizaciones las que trabajan en proyectos y programas para la preservación y conservación del medio ambiente. Un caso puntual es el del Parque temático Jaime Duque, ubicado en el municipio de Tocancipá. Hablamos con Rafael Torres, gerente del Parque, quien nos contó acerca de la responsabilidad que tiene el lugar turístico en términos ambientales.

¿Cómo se unió el parque Jaime Duque al desarrollo sostenible? 

En principio es importante resaltar que el parque se ubicó particularmente en una área que estaba destinada a ser una gran ciudadela industrial. Ese proyecto que inicio en los años 60’s, se detuvo de inmediato, porque en esa época Bogotá tomaba el 100% del agua de la planta de Tibitoc y no habían mecanismos para mitigar o controlar la contaminación que podía generar dicha ciudadela, lo que generó que las más de mil hectáreas de tierra, perdieran su valor. Ésta fue la oportunidad que aprovechó en su momento Jaime Duque, no solo por el costo del momento, sino por la garantía de que no habrían empresas en el sector, lo que se resumía a que sería un lugar propicio para la instalación de un parque.

Así funcionaron las cosas durante muchos años, hasta que llegaron las empresas y empezaron a cambiar los planes de ordenamiento territorial. En ese momento eso se vio como una amenaza muy grande y se registraron las anomalías que generaban las grandes empresas para instaurar las denuncias correspondientes ante la CAR.

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Al cabo de mucho tiempo nos dimos cuenta que no sirve hacer eso y generaba enemistades con las empresas. Entonces vimos que la cosa no iba por ahí y que teníamos que ver como nos uníamos y generábamos redes con las empresas, es allí cuando vimos una oportunidad con entidades como Prodensa, para conocer a la gente y las otras compañías y a través de ello empezar a trabajar de la mano.

¿Qué acciones empezó a tomar el parque para la conservación del medio ambiente?

El parque específicamente en temas ambientales y locales, quería atraer a Parques Nacionales para tener un reconocimiento como reserva y el mecanismo de hacerlo, era construir reservas nacionales. Después de un proceso de 2 años, registraron nuestra primera reserva en el cerro Tibitoc, un lugar que se empezó a cuidar y restaurar porque en el pasado se utilizaba para sacar material de construcción. Vimos que era una figura importante, no solo por el hecho de conservar un espacio para la vida silvestre y los servicios ecosistémicos, sino porque es una manera de demostrar que estamos haciendo las cosas bien.

Y por eso años después empezamos un proceso similar en otra área de 70 hectáreas, el proceso que lleva 3 años nos ha dejado evidenciar una increíble recuperación en la fauna, no solo en Tibitoc, sino en Ecoparque Sabana. Hasta el momento se tiene un registro de 50 aves viviendo allí y recuperamos especies que están en peligro de extinción como la Tigua, el Pato de pico azul y la Monjita bogotana. Es así como empezamos a ver que la vida volvió a nacer en diferentes sitios de la sabana.

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¿Qué significa para el Parque Jaime Duque tener un reconocimiento ambiental?

Sabemos que es mucho más valioso el trabajo en conjunto con las industrias, porque más allá de recibir reconocimientos, lo que deseamos es generar redes con empresas que están interesadas en trabajar por un desarrollo sostenible en un sector donde tenemos que caber todos y tenemos que trabajar unidos para cuidar el entorno, porque no podemos correr el riesgo que esto no se nos convierta en un infierno.

¿Cuántas empresas están vinculadas a éstas redes de sostenibilidad? 

Este es un proceso que estamos arrancando con alrededor de 30 empresas que ven muy importante la fortaleza ambiental y que se empiezan a unir en propósitos ambientales.

La idea es que cada vez sean más y más industrias que entren en este proceso, porque permite formar redes en un territorio grande. No solo hay esfuerzos nuestros, sino de otras entidades que están interesadas en que esto se convierta en una realidad como la Cámara de Comercio de Bogotá, la Universidad de La Sabana, la Universidad Militar, y la Fundación Millenium entre otros. Es un movimiento que poco a poco va creciendo y buscando desarrollo sostenible, sabemos que estos espacios están cumpliendo una labor ecológica importante y sobre todo, están ayudando a generar corredores para que la fauna se pueda desplazar. Es un indicador de que lo que los asentamientos industriales urbanos, pueden convivir perfectamente con la conservación de unos lugares estratégicos.